miércoles 15 de septiembre de 2010

Lo único que puedo reclamar es que no tengo cosas para reclamar

Hace rato que me preguntaba por qué estoy bloggeando tan poco. Bueno, probablemente estamos de acuerdo en que nunca escribí cosas demasiado trascendentales para el mundo, pero lo encontraba terrible de entretenido y podía putear al mundo al tiempo que practicaba el estilo y todo eso.

Pero en 2010 se me fue la motivación, qué pena. Lo medité y llegué a la conclusión de que este año ha sido tan pero tan feliz que no me quedan cosas para reclamar. Si lo hiciera sería un malagradecido y no es la idea porque la gente se me puede ofender.

La verdad es que es un poco injusto, porque me gusta encontrar todo malo y jurar que porque critico soy bacán. Momento, acabo de recordar que una de las cosas que me gustan del blog es que no necesito ser coherente ni terminar las ideas. Y como ahora me dio mucha paja, voy a dejarlo hasta aquí, sísisi.